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Alcohol y jóvenes

 

El consumo de alcohol en el grupo de población joven supone un grave problema de salud.

Tanto la cantidad de alcohol ingerido, como el patrón de consumo y tomar una gran cantidad en poco tiempo se ha convertido en algo habitual en el ocio de nuestros jóvenes.

Desde finales de los años 90, y hasta la actualidad, se ha establecido un modo de consumo con características muy determinadas:

1- El inicio de consumo en edades muy tempranas (13 -14 años).

2- La cantidad de alcohol ingerido es prácticamente igual en chicos y chicas.

3- Se ingiere gran cantidad de alcohol en poco tiempo.

 

Situación actual

Según datos del Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo en Jóvenes entre 15-16 años de la Comunidad de Madrid (SIVFRENT-J), uno de cada cuatro entrevistados declararon haber tenido un consumo excesivo en los últimos 30 días, siendo similar en mujeres y hombres.

El consumo excesivo en una misma ocasión, y en un muy corto periodo de tiempo, es decir, lo equivalente a 6 cervezas. Esto tiene gran importancia en esta edad por su relación con efectos agudos de las intoxicaciones etílicas ó los accidentes de tráfico. Es preocupante el hecho de que el 16% de los jóvenes había viajado en los últimos 30 días en un vehículo cuyo conductor conducía bajo los efectos del alcohol.

 

¿Cómo es la tendencia?

Afortunadamente se ha producido un descenso. Si comparamos los últimos datos con los del inicio de la encuesta en el año 1997, hay una disminución en el consumo excesivo en una misma ocasión en los últimos 30 días, del 41,8% al 32,6% en los chicos y del 35% al 31% en las chicas.

 

¿Qué podemos hacer?

El consumo de alcohol entre los jóvenes puede combatirse eficazmente mediante políticas públicas. Algunos ejemplos de estas medidas podrían ser:

-Ya existe la ley que prohíbe la venta de alcohol a menores, por tanto, habrá que reforzar los mecanismos para que esta ley se cumpla. Para ello habrá que estrechar la colaboración de la administración con pequeños comerciantes y grandes superficies.

-Controlar las prácticas comerciales que pueden influir en los jóvenes. La publicidad y acciones públicas de concienciación constituyen una herramienta muy potente a la hora de generar modelos de comportamiento.

-Ampliar las acciones de información de los efectos del alcohol para prevenir los daños y comportamientos de riesgo, con la participación de padres, profesores, los propios jóvenes y todas las partes interesadas.

Los jóvenes son un reflejo de la sociedad, y quizá por ello existe una gran tolerancia ante fenómenos como el “botellón”, solo existe el problema cuando surge el conflicto entre los que se divierten y los que quieren descansar. Además a través de la publicidad y como sucedió antes con el tabaco, se construyen modelos en los que de alguna manera se asocia el consumo de alcohol con términos tan ambiguos como “libertad”, “diversión”, “sexo”, “independencia”...

Ante el alcohol entre los menores, tolerancia CERO 

 

 

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