Ya descansa la Patrona en su Ermita en la dehesa Moncalvillo, donde cuenta la leyenda que se apareció a un pastorcillo.
Allí permanecerá hasta septiembre, cuando los quintos de este año la bajen de nuevo al municipio.
La Romería o Taral de este año ha sido, si cabe, más especial que otros años. El campo rezumaba vida, el monte estaba como muchos años no se veía y la peregrinación con la Virgen fue muy emotivo: coplas, cantos y rezos a nuestra Madre de Navalazarza la acompañaron los 7,5 km de trayecto; con el refrigerio obligado, tras subir el Malpaso, en las Piedras del Descanso que el Hermano Mayor del año 1997/98 hiciera con todo su amor a la Patrona.
Y, al llegar a la Ermita, el himno de España dio la bienvenida a la Madre de entre las madres, a nuestra Virgen de Navalazarza.
Allí permanece, sí; pero velando por todos sus hijos e hijas de San Agustín.
Un fantástico día de campo, que no empañó ni el frío ni la lluvia de este Tercer Domingo de Mayor, Taral de San Agustín.




