Se encontró todo tipo de residuos, desde basura de hace más de treinta años hasta latas de cerveza sin abrir.

La Fundación Biodiversidad y el Ayuntamiento de San Agustín de Guadalix colaboraron para hacer posible la realización de la jornada.

Los días 21 de junio y 19 de julio Reforesta ha llevado a cabo sendas jornadas de voluntariado dirigidas a la limpieza de residuos en el río Guadalix. Esta acción se enmarca en el programa de voluntariado que Reforesta realiza desde 2010, gracias al cual, además de la limpieza de riberas, unas dos mil personas voluntarias han plantado más de 6.500 árboles autóctonos. Con esta iniciativa, la ONG pretende conservar la naturaleza a la vez que se sensibiliza a la ciudadanía sobre la importancia de cuidar los bosques y de mantener los espacios naturales libres de residuos.

La ribera del Guadalix está declarada por la UE Lugar de Interés Comunitario gracias al interés de su fauna y flora, destacando entre esta última el valioso bosque de alisos que flanquea sus orillas. Pero, a pesar de ello, este enclave sufre desde hace años una concentración de basura muy superior a la de otros espacios naturales de la Comunidad de Madrid. La cantidad no es el único problema, ya que parece que algunas personas consideran que el problema es que los desperdicios se vean y, en consecuencia con su particular punto de vista, los depositan en bolsas cerradas que luego arrojan a lugares poco visibles y difícilmente accesibles. Así, los restos aparecieron en puntos de vegetación muy espesa, en barrancos o escondidos entre las rocas, lo cual ha dificultado la limpieza.

Los treinta voluntarios y voluntarias, acompañados por técnicos de Reforesta y equipados con guantes, pinzas recogedoras y bolsas, llenaron cuarenta y seis bolsas de basura con objetos de todo tipo. Colchones, plásticos, cristales, sacos con restos de materiales de obra, latas de hace más de treinta años y revistas fueron algunos de los desperdicios que compusieron los más de 500 kg de basura que se retiraron. Los residuos, además del impacto estético que producen, incrementan el riesgo de incendio, causan contaminación química y biológica que afecta a las plantas, animales, suelo y agua, y pueden provocar cortes, gangrena y asfixia por atragantamiento a la fauna. Por esta razón Reforesta hace un llamamiento a la conciencia ciudadana. En palabras de su presidente, Miguel Á. Ortega, “la colaboración más básica y sencilla que cabe esperar de los visitantes de los espacios naturales es no ensuciar. Es una lástima que, a pesar de las campañas de concienciación efectuadas en las últimas décadas, nuestra naturaleza siga padeciendo esta situación”. Ortega apunta, sin embargo, “que la mayoría de los ciudadanos actúa con responsabilidad, pero se nota más el mal comportamiento de unos pocos”.

Quienes deseen participar en las actividades de voluntariado que organiza Reforesta puede escribir a voluntariado@reforesta.es

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