La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Se trata de un problema mundial que no sólo afecta a los países industrializados sino que progresivamente está afectando a países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el entorno urbano.

En Europa aproximadamente el 20% de la población infantil tienen exceso de peso (obesidad o sobrepeso) y en España estas cifras son aún mayores. Según estudios recientes en nuestro país, tenemos el 18,4% de los niños con obesidad y el 24,6% con sobrepeso, aunque su evolución parece estabilizarse. (Fuente: estudio Aladino 2013).

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las gastadas, por eso los factores más conocidos y estudiados son los relacionados con la dieta y la actividad física. Sin embargo, no hay que olvidar que sobre éstos factores además influyen otros relacionados con el desarrollo social y económico y con las políticas en materia de agricultura, transportes, planificación urbanística, medio ambiente, educación y por supuesto con la industria alimentaria (procesamiento, distribución y comercialización de los alimentos).

El problema, por tanto, no está únicamente relacionado con el comportamiento del niño/a, sino que también tiene un componente social y del entorno, de ahí que su abordaje requiera de un enfoque poblacional, multisectorial, multidisciplinar y adaptado a las circunstancias culturales específicas de cada momento y lugar.

En la Comunidad de Madrid (CM) hasta el momento sólo disponíamos de datos indirectos de obesidad infantil, procedentes de encuestas nacionales o de sistemas de vigilancia no específicos. A partir de 2012, la Consejería de Sanidad impulsa un sistema de vigilancia en nuestra comunidad llamado ELOIN (Estudio Longitudinal de Obesidad Infantil) que tiene como objetivos fundamentales estimar la prevalencia del sobrepeso y obesidad en la población de 4 a 14 años, conocer su evolución, la relación con factores sociodemográficos y de estilos de vida y la asociación de la obesidad infantil con algunas enfermedades y la calidad de vida.

El estudio ELOIN obtiene información de los/las menores a través de la colaboración de una red de pediatras de Atención Primaria (red de médicos centinela de la CM) y de los padres/madres. En la consulta de pediatría, se realiza la exploración física y se obtienen datos de peso, talla, tensión arterial y perímetro abdominal de los niños/as. De forma paralela, a través de la entrevista telefónica, se recoge información sobre los hábitos alimenticios (alimentación en el primer año de vida, frecuencia de desayuno, uso de establecimientos de comida rápida, características de la dieta) y estilos de vida (actividad física, horas de sueño y uso de pantallas de tv, ordenadores y videoconsolas) de los niños/as.

Los primeros resultados de este estudio muestran como el exceso de peso afecta a uno de cada cuatro niños/as de 4 años (17,3% con sobrepeso y 6,4 % con obesidad) en la CM. Se ha observado un desequilibrio en la dieta (ingesta excesiva de proteínas, grasas saturadas y colesterol y un déficit de hidratos de carbono y fibra), que sólo un 15% de este grupo de población realiza al menos 5 horas de actividad física global a la semana y que el 95% de ellos/as suele ver la televisión o usar ordenadores o videoconsolas diariamente.

La obesidad tiene consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo. Depende en parte de la edad de inicio y de la duración de la misma pero en general los niños/as con sobrepeso u obesidad tienen mayor probabilidad de seguir padeciendo obesidad en la edad adulta además de trastornos psicosociales (imagen negativa de uno mismo o baja autoestima), enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatías y accidentes cerebrovasculares), diabetes, trastornos del aparato locomotor (en particular artrosis y enfermedad degenerativa articular) y ciertos tipos de cáncer a edades más tempranas.

La prevención es la opción más viable para poner freno a esta epidemia así como a sus consecuencias.

En el plano familiar se  pueden tomar las siguientes medidas:

–   Reducir el consumo de alimentos hipercalóricos ricos en grasas y azúcares

–   Aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos

–   Realizar actividad física, periódica y variada, adecuada a cada edad  (mínimo 60 minutos diarios).

Estas medidas serán más factibles si se cuenta con un entorno que las favorezca. Por ello, las políticas de promoción de la salud a nivel mundial apoyan estrategias que fomenten un compromiso político sostenido y la colaboración de las múltiples partes interesadas (padres, educadores, políticos, industria alimentaria, etc.).

En Europa se está llevando a cabo el proyecto OPEN de prevención de la obesidad en la población adolescente. Incluye 13 iniciativas comunitarias con el propósito de intensificar los esfuerzos realizados para prevenir este grave problema de salud pública. La CM participa desde enero de 2014 en este proyecto con el programa SALTA, que se está pilotando en el municipio de Humanes de Madrid. Las actividades se dirigen a las población adolescente de 12 a 16 años del municipio y a sus familias, con un enfoque de educación para la salud.  Para ello se han involucrado a todas aquellas personas e instituciones que pueden influir en modificar los hábitos de los adolescentes, como son las autoridades locales (Ayuntamiento y las diferentes concejalías), el personal de los centros de enseñanza (educación y deporte), del Centro de Salud, de las asociaciones vecinales, comerciantes, etc. El proyecto favorecerá una mayor accesibilidad a las actividades programadas para equilibrar desigualdades socioeconómicas, culturales y de género.

Combatir la obesidad es posible con pequeños cambios en nuestros hábitos de vida. Si elegimos mejor lo que comemos, si los productos que consumimos son nutritivos y equilibrados, y si realizamos ejercicio físico a diario, nuestra salud sin duda será mejor en el presente y en el futuro. 

Obesidad infantil: Actuar en familia y en comunidad

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Se trata de un problema mundial que no sólo afecta a los países industrializados sino que progresivamente está afectando a países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el entorno urbano.

En Europa aproximadamente el 20% de la población infantil tienen exceso de peso (obesidad o sobrepeso) y en España estas cifras son aún mayores. Según estudios recientes en nuestro país, tenemos el 18,4% de los niños con obesidad y el 24,6% con sobrepeso, aunque su evolución parece estabilizarse. (Fuente: estudio Aladino 2013).

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las gastadas, por eso los factores más conocidos y estudiados son los relacionados con la dieta y la actividad física. Sin embargo, no hay que olvidar que sobre éstos factores además influyen otros relacionados con el desarrollo social y económico y con las políticas en materia de agricultura, transportes, planificación urbanística, medio ambiente, educación y por supuesto con la industria alimentaria (procesamiento, distribución y comercialización de los alimentos).

El problema, por tanto, no está únicamente relacionado con el comportamiento del niño/a, sino que también tiene un componente social y del entorno, de ahí que su abordaje requiera de un enfoque poblacional, multisectorial, multidisciplinar y adaptado a las circunstancias culturales específicas de cada momento y lugar.

En la Comunidad de Madrid (CM) hasta el momento sólo disponíamos de datos indirectos de obesidad infantil, procedentes de encuestas nacionales o de sistemas de vigilancia no específicos. A partir de 2012, la Consejería de Sanidad impulsa un sistema de vigilancia en nuestra comunidad llamado ELOIN (Estudio Longitudinal de Obesidad Infantil) que tiene como objetivos fundamentales estimar la prevalencia del sobrepeso y obesidad en la población de 4 a 14 años, conocer su evolución, la relación con factores sociodemográficos y de estilos de vida y la asociación de la obesidad infantil con algunas enfermedades y la calidad de vida.

El estudio ELOIN obtiene información de los/las menores a través de la colaboración de una red de pediatras de Atención Primaria (red de médicos centinela de la CM) y de los padres/madres. En la consulta de pediatría, se realiza la exploración física y se obtienen datos de peso, talla, tensión arterial y perímetro abdominal de los niños/as. De forma paralela, a través de la entrevista telefónica, se recoge información sobre los hábitos alimenticios (alimentación en el primer año de vida, frecuencia de desayuno, uso de establecimientos de comida rápida, características de la dieta) y estilos de vida (actividad física, horas de sueño y uso de pantallas de tv, ordenadores y videoconsolas) de los niños/as.

Los primeros resultados de este estudio muestran como el exceso de peso afecta a uno de cada cuatro niños/as de 4 años (17,3% con sobrepeso y 6,4 % con obesidad) en la CM. Se ha observado un desequilibrio en la dieta (ingesta excesiva de proteínas, grasas saturadas y colesterol y un déficit de hidratos de carbono y fibra), que sólo un 15% de este grupo de población realiza al menos 5 horas de actividad física global a la semana y que el 95% de ellos/as suele ver la televisión o usar ordenadores o videoconsolas diariamente.

La obesidad tiene consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo. Depende en parte de la edad de inicio y de la duración de la misma pero en general los niños/as con sobrepeso u obesidad tienen mayor probabilidad de seguir padeciendo obesidad en la edad adulta además de trastornos psicosociales (imagen negativa de uno mismo o baja autoestima), enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatías y accidentes cerebrovasculares), diabetes, trastornos del aparato locomotor (en particular artrosis y enfermedad degenerativa articular) y ciertos tipos de cáncer a edades más tempranas.

La prevención es la opción más viable para poner freno a esta epidemia así como a sus consecuencias.

En el plano familiar se  pueden tomar las siguientes medidas:

–   Reducir el consumo de alimentos hipercalóricos ricos en grasas y azúcares

–   Aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos

–   Realizar actividad física, periódica y variada, adecuada a cada edad  (mínimo 60 minutos diarios).

Estas medidas serán más factibles si se cuenta con un entorno que las favorezca. Por ello, las políticas de promoción de la salud a nivel mundial apoyan estrategias que fomenten un compromiso político sostenido y la colaboración de las múltiples partes interesadas (padres, educadores, políticos, industria alimentaria, etc.).

En Europa se está llevando a cabo el proyecto OPEN de prevención de la obesidad en la población adolescente. Incluye 13 iniciativas comunitarias con el propósito de intensificar los esfuerzos realizados para prevenir este grave problema de salud pública. La CM participa desde enero de 2014 en este proyecto con el programa SALTA, que se está pilotando en el municipio de Humanes de Madrid. Las actividades se dirigen a las población adolescente de 12 a 16 años del municipio y a sus familias, con un enfoque de educación para la salud.  Para ello se han involucrado a todas aquellas personas e instituciones que pueden influir en modificar los hábitos de los adolescentes, como son las autoridades locales (Ayuntamiento y las diferentes concejalías), el personal de los centros de enseñanza (educación y deporte), del Centro de Salud, de las asociaciones vecinales, comerciantes, etc. El proyecto favorecerá una mayor accesibilidad a las actividades programadas para equilibrar desigualdades socioeconómicas, culturales y de género.

Combatir la obesidad es posible con pequeños cambios en nuestros hábitos de vida. Si elegimos mejor lo que comemos, si los productos que consumimos son nutritivos y equilibrados, y si realizamos ejercicio físico a diario, nuestra salud sin duda será mejor en el presente y en el futuro. 

Share This