La parroquia de San Agustín acogió el 17 de enero la tradicional bendición de mascotas con motivo de la celebración del día del patrón de los animales, San Antón.
Vecinos de San Agustín acudieron a la puerta de la iglesia con su mascota para que fuera bendecida.
Aunque la mayoría eran perros, también acudieron distintas especies de pájaros (canarios, loros, periquitos), un erizo, tortugas, conejos y gatos. Este año no acudió ninguna mascota exótica como serpientes.
Al término de la bendición, un niño soltó una paloma como símbolo de entrega al Santo.
Según cuenta la historia, San Antonio Abad nació en Egipto y repartió todas sus posesiones entre los pobres para dedicarse a la oración. La leyenda cuenta que cuando San Antón veía a un animal herido, lo curaba, al igual que hizo con el cerdo que siempre le acompañaba y que le valió el apodo de San Antonio del Porquet. Por eso, en muchos pueblos existía la tradición de rifar o entregar un cerdo al vecino más necesitado después de los oficios.
