EL ERROR AZUL

Hoy vamos a hablar de «El error azul» del escritor español Javier Lorenzo.

Javier Lorenzo ha publicado diferentes ensayos, destacando La España hortera, por la editorial Temas de Hoy. Su primera novela fue publicada en 2005 bajo el título El último soldurio, dentro del género de la novela histórica. Esta obra obtuvo gran acogida por parte del público, especialmente en la provincia cántabra, donde superó en ventas al best-seller El código Da Vinci de Dan Brown. En 2007 publicó Las guardianas del tabú, como continuación a la saga de El último soldurio.

En 2011 publicó El error azul, que gira en torno a la guerra civil española.  Ninguna mujer es culpable de que la amen dos hombres a la vez.» Éste es el comienzo de una preciosa novela que aúna lo terrible de la guerra con lo maravilloso del amor. El odio de dos hombres que aman a la misma mujer y a los que la guerra y su ideología han situado en bandos distintos frente a la delicadeza de los sentimientos puros y la admiración por la belleza. Amelia siempre fue una niña diferente a las demás. Para sus padres, temerosos de Dios y cumplidores de las estrictas normas sociales, esta diferencia se convirtió en un quebradero de cabeza. Sin embargo, para Martín, sobrino del boticario, y para Alberto, hijo del alcalde, Amelia era un ser perfecto, en sus formas y en su carácter. Con el tiempo, ella se decantó por Martín, el rebelde, ateo e inconformista. Y Alberto, ya convertido en el temido teniente Recuero, dedicó su vida y su carrera militar a destrozar la vida de Martín. La guerra civil se lo puso fácil, pues estaba en el bando ganador, y Martín, aunque casado con Amelia, no pudo compartir lecho con ella pues se vio obligado a vivir escondido en un hueco de la pared, oculto tras una cómoda del dormitorio. El teniente Recuero, aprovechando la presunta soledad de Amelia, no dejó de cortejarla mientras, a escondidas, ordenaba a sus hombres que la torturasen por si sabía algo de Martín. De los cortejos Amelia obtuvo un extraño regalo: un sello de valor incalculable que no podría vender sin la autorización de Alberto. Era su prueba de amor. De las torturas, Amelia obtuvo muchos golpes, mucho miedo y una preciosa cabeza rapada al cero. Era su prueba de odio. Mientras Martín se consumía oculto tras la cómoda, contemplando los cortejos y las torturas. Hasta que por fin a Amelia le llegó la hora de su venganza.

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