LA VIDA NORMAL

Pasados los cuarenta, la vida de Eliete es cualquier cosa menos extraordinaria. Sus hijas se han ido de casa, ahora sólo se comunica con ellas a través de una pantalla, y es más fácil saber de su marido a través de su actividad en Facebook que por los momentos que comparten. Su abuela acaba de ser diagnosticada con demencia y nadie salvo ella parece dispuesta a cuidar de la anciana. Hasta que, por sorpresa, conoce a alguien que la hará sentir como en una de las fotonovelas que leía en su juventud, y con ello volverá el latido, la corazonada de que algo excepcional también puede sucederle a ella.

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