LIBROS “LA CHICA DEL TREN» Y «ESCRITO EN EL AGUA»

Hoy vamos a hablar de Paula Hawkins y sus famosas obras de suspense: «La chica del tren» y «Escrito en el agua».

La autora británica repite la misma receta que le llevó a permanecer más de 85 semanas en las listas de bestsellers y vender más de 20 millones de ejemplares de La chica del tren. Con «Escrito en el agua», vuelve a apostar por capítulos cortos, narrados en primera persona por algunos personajes y en tercera por otros. Pero como esto es alquimia y no una ciencia exacta, el resultado no es el mismo. Mientras que en su primer gran éxito eran básicamente tres las protagonistas que llevaban el peso de la trama, dando vivacidad y agilidad a las páginas, en esta ocasión son una decena de ellos –sí, decena–, lo que puede resultar abrumador para el lector. Eso sí, para ayudarle en ese laberinto de personajes, cada uno de ellos encadena y complementa el mismo relato –a veces se cuenta la misma situación desde distintas perspectivas–.

Hawkins toca temas mediáticamente delicados y lo hace, y se agradece, sin paños calientes. Habla de instintos suicidas, tomando como anzuelo la Poza de las Ahogadas, una de esas «catedrales de la desesperación» en la que van a parar mujeres que no quieren seguir viviendo. Es un paraje de un pequeño pueblo del norte de Inglaterra llamado Beckford.

Nel Abbott, madre soltera, fotoperiodista y obsesionada con las historias de suicidios, es encontrada muerta en esta poza. La policía asegura que se suicidó. Es la segunda mujer hallada en una situación similar en el mismo año. Y no son las primeras: la Poza de las Ahogadas tiene un largo historial de siglos atrás. Se encarga del caso el inspector Sean Townsend, que no cree que Nel se haya tirado al vacío. Tampoco lo cree la hermana de la fallecida, Jules, que debe hacerse cargo de su sobrina Lena, una conflictiva chica de quince años que rechaza a su tía y que parece conocer secretos incómodos de algunos miembros de esa pequeña comunidad.

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