DIGO DIEGO Y ALVA MOCA | EL MÁGICO RUIDO DE UN ENCUENTRO
“El mágico ruido de un encuentro” es el título de la obra en la que hemos trabajado y habla, entre sus múltiples lecturas, de comunidad, de trazar puentes, de los lazos que nos unen, de la importancia de la comunicación, de todo aquello que sucede en el Centro aportando vida o debe identificarse en un espacio como éste.
En los diferentes encuentros realizados para trabajar el diseño, hablamos de la historia del lugar, de las actividades que suceden en él, del municipio pero hubo una frase que marcó la intervención: entre los múltiples usos que tuvo el espacio que hoy forma el Centro Joven, ha sido siempre un lugar para albergar a personas.
En el recorrido por el perímetro del Centro Joven se distinguen referencias a valores que los artistas han considerados vitales en la historia, el uso y la relevancia del edificio: el Centro como lugar de encuentro, que “hace de puente” entre personas adultas y jóvenes, que contribuye al crecimiento colectivo de una comunidad que se caracteriza por su enfatizada forma de comunicarse, creando un bonito bullicio, un “ruido” que se mezcla con la música y que forma un mezcla de texturas y colores, propias de su edad, donde los géneros se desvanecen como las formas y estampados que aparecen en el mural.
“El mágico ruido de un encuentro” es una composición artística deconstruida por medio de la figuración: Digo Diego y Alva Moca buscan que esta nueva visión del Centro pueda servir de “vía de escape” para las y los jóvenes que buscan desconectar del ritmo vital al que la sociedad les ha invitado.