MIQUEL WERT | EL CORRAL DE ANGELINES

«El corral de Angelines» es una obra que nos transporta a un pasado cercano, invitándonos a rememorar la intimidad de un lugar muy especial. En el mural, se muestra el corral que existía frente a este edificio hace unas décadas.
La escena retratada nos presenta a dos niños: Raquel, quien, como adulta, aún reside en la casa familiar que acoge la obra, y su hermano mayor, Luis Antonio. La composición pictórica se basa en diversas fotografías familiares proporcionadas al artista por la propia familia. En ellas, vemos a los niños alimentando a las gallinas que eran cuidadas con cariño por su abuela Angelines.
Imagen Juay
El corral era un punto de encuentro para todos los nietos y un espacio donde la familia se unía en torno a las actividades cotidianas. Era un lugar lleno de significado, donde las risas y el afecto fluían libremente, creando lazos familiares indelebles. Esta obra busca capturar la esencia de aquellos momentos compartidos, evocando una nostalgia sutil y permitiendo al espectador adentrarse en la intimidad de ese rincón lleno de vida.

Estos lazos familiares parecen haber dejado una huella entre los bloques de la obra, ya que existe una auténtica comunión y armonía entre los vecinos de los edificios cercanos. Según cuentan, estos lazos se han fortalecido aún más durante el confinamiento, como si las adversidades hubieran forjado una unión aún más sólida. Este tramo de la Calle Soledad se ha convertido en un auténtico oasis de convivencia y un verdadero ejemplo de cálida relación vecinal.

En este mural de carácter figurativo, encontramos temas recurrentes en la obra de Miquel Wert. A través de trazos expresivos y sueltos, y utilizando su habitual paleta de grises (como un guiño a los documentos que sirvieron de base para la obra), el artista también busca abordar temas como la infancia, el aprendizaje, la conexión con la naturaleza y el conocimiento ancestral de un pueblo.