El nuevo edificio de Olivia Kidney es una locura. Hay lagartos parlanchines por los pasillos, en el 7ºB crece una selva tropical y una de las vecinas es una princesa exiliada. Es posible que al padre de Olivia lo echen de su puesto de encargado del edificio-como siempre le pasa-y tengan que marcharse. Olivia está cansada de mudarse de un sitio a otro, de una escuela a otra. Quiere quedarse y tener amigos de su edad. Y no le importa que sean fantasmas.

 

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