La violencia contra las mujeres es reconocida por
Según un estudio publicado por
En los últimos años se han producido avances en el campo de la igualdad entre mujeres y hombres especialmente entre los más jóvenes, que pueden darnos la falsa creencia de que estamos en una sociedad totalmente igualitaria. Sin embargo, se siguen reproduciendo modelos donde lo masculino queda por encima de lo femenino y en la que predomina y se justifica la resolución de conflictos de manera agresiva. Esto hace que ya desde la infancia se manifieste la desigualdad entre chicos y chicas. Además el cine, las series de televisión, y la literatura infantil y juvenil con frecuencia mantienen estereotipos o creencias sobre cómo deben de ser las relaciones entre los sexos, basándose en esquemas tradicionales aunque a veces sutiles, donde el hombre es fuerte y protector y la mujer delicada y necesitada de protección.
Estar atentos a…
Los y las adolescentes y jóvenes, a pesar de tener información sobre el problema, identifican la violencia de pareja con la violencia física más extrema, y como un problema de los “adultos”, y no se sienten identificados como posibles víctimas o agresores. Suelen carecer de una visión crítica para entender que abusos, desprecios, agresiones, celos, chantajes, ofensas o desconfianzas que consideran “normales” en sus relaciones afectivas, son ya manifestaciones de violencia psicológica y pueden desembocar en situaciones de mayor gravedad con el tiempo.
Además algunas formas de violencia, como es el caso de la violencia sexual, pueden pasar totalmente desapercibidas. Los datos disponibles por
Es muy importante que los adultos del entorno de la chica (padres, profesores…) estén atentos ante señales que pueden indicar que una joven o adolescente puede estar en riesgo de sufrir algún tipo de violencia (psicológica o física). El aislamiento y abandono de amistades habituales, la aceptación de desprecios, humillaciones, celos o control por parte del chico con el que sale o la exigencia de atención continua, exclusividad y dedicación a tiempo completo con respecto a su relación sentimental, pueden ser indicadores de que la joven esté sufriendo algún tipo de violencia.
Cómo prevenir
Para prevenir la violencia entre los más jóvenes, la educación de nuestros hijos e hijas tanto en las familias, como en las escuelas debe estar basada en la igualdad y el respeto hacia las mujeres ya desde la infancia y no reproducir modelos machistas de relación. Es fundamental no promover a través de las conductas familiares y/o de los juegos, modelos que refuercen el valor de la fuerza física en los niños y la debilidad en las chicas o de formas de resolución de los conflictos basados en la desigualdad.
Es importante estar alerta a las formas de relación que se establecen entre niños y niñas, chicas y chicos adolescentes e intervenir en cuanto se detecten las primeras agresiones de género de los niños hacia las chicas (descalificación, desprecio, humillaciones, etc.) no tolerando que éstas se conviertan en la dinámica de relación y no permitir en ningún caso la agresión, ni verbal ni física. Es preciso favorecer la comunicación y la reflexión en la familia y en la escuela para que se hagan conscientes de estas actitudes desde la infancia y, así poder cambiarlas.
Por último, recordar que en San Agustín hay un servicio de asesoramiento a la mujer y un teléfono 91 841 99 34 o a través del Servicio de Atención Telefónica: 012 Mujer
